En la ya dilatada historia blanquiverde, se han vivido infinidad de historias con todos los finales posibles imaginables. 

Acontecimientos que han provocado ilusión, frustración, rabia, coraje, superación, cariño, humildad y sobre todo, alegrías que tocaron la fibra del aficionado ilicitano y que perduraran en la memoria del Elche C.F. para el resto de la historia. 

La historia que viene a continuación es una de esas, que se escribió con letras de oro y que surgieron como consecuencia del trabajo y la constancia de un salmantino ilustre en estas tierras. 

 

3 de abril de 1966. 

Cinco de la tarde. 

Lleno hasta la bandera en Altabix. 

Aquella tarde de jugarían dos partidos. Uno en el que ambos equipos se disputarían el sexto puesto en la tabla y otro a 530 km. del viejo Altabix, donde el flamante campeón de Liga, el Atlético de Madrid, jugaba en la carretera de Sarria ante el RCD Espanyol. En sus filas Luis Aragonés, que empatado a goles con Vava, disputaría en 90 minutos el honor de proclamarse pichichi del futbol español. 

El rival sería el todopoderoso Valencia C.F. y su línea defensiva compuesta por Mestres, Tatono y Toto; en la portería Ricardo Zamora de Grassa, hijo del mítico portero de los años 30. 

Otto Bumbel alineo a toda la artillería: Pazos, Verdu, Iborra, Forneris, Lico, Llompart, Casco, Vava, Lezcano, Romero y Villapun. 

El campo estaba muy pesado debido a la lluvia caída intensamente durante horas en la ciudad. A los 28 minutos el Valencia C.F. se adelantaba en el marcador con un gol de Suco tras un disparo cruzado, al que Manolo Pazos no pudo llegar. 

Tras el descanso, el conjunto che pudo aumentar su ventaja, pero Sánchez Lage desperdicio una pena máxima que le detuvo Manolo Pazos. Esa acción seria clave en la reacción del Elche C.F.que dio un paso al frente y embotello a los valencianistas en su campo. 

A falta de quince minutos para el final Ángel Romero ponía las tablas en el marcador tras culminar, con un tiro raso, una jugada personal. El equipo, a tumba abierta, buscaba sin descanso la portería rival. Las emisoras de radio cuentan que el Atlético de Madrid ha ganado en Barcelona 0-2, pero Aragonés no ha sido capaz de anotar ningún gol. Entonces llego el milagro. En la última jugada del partido y con empate a un gol en el marcador, el tiempo se paró cuando Ángel Romero cogió el balón y tras hacer una jugada personal, como solo los elegidos eran capaces de hacer y en un gesto que lo engrandece, asistía a Vava, para que anotase el gol que lo llevaría a la gloria. 

No hubo tiempo para más y cuando el colegiado, Gaspar Pintado, señalo el final del partido, Altabix fue una explosión de júbilo, llegando incluso la afición a invadir el campo para tocar a su ídolo, que tuvo que ser rescatado del césped por la Guardia Civil. 

El partido fue muy intenso. El Valencia C.F. ofreció más futbol, en ocasiones muy horizontal, pero los franjiverdes pusieron más fe. 

El esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y sobre todo la ilusión del menudo futbolista bejarano, que dos años antes jugaba en Tercera Division, se vio recompensada con el mayor de los trofeos que se disputaron futbolistas del renombre de Marcelino, Ansola, Grosso, Zaballa, Amancio, Rife, Ufarte, Gento, Zoco, Puskas, Kocsis, Adelardo y el mismísimo Cayetano Re, en las filas del Barca. 

Porteros de la talla de Betancourt, Jose Ángel Iribar, Miguel Reina, Pesudo, Mandinabeytia o el propio Perea Esteve, compañero de Vava en el Elche años atrás, tuvieron que recoger en alguna ocasión el balón de sus porterías, tras ser batidos por Vava. 

Y algo muy importante que daba más valor a aquella gesta; Vava anoto todos sus goles en jugadas. Luis Aragonés marcaria seis tantos desde el punto de penalti. 

Vava apenas pudo disfrutar del Pichichi con los suyos ya que inmediatamente después del partido viajaba hasta Madrid para concentrarse con la selección española militar para disputar un partido ante Portugal. 

El 26 de diciembre de 1966, Luciano Sánchez Rodríguez, Vava, recogía en la redacción del Diario Marca en Madrid, el preciado trofeo Pichichi, que lo reconocía como el mejor y máximo goleador del futbol español en la temporada 1965-66. 

Antonio J. Pamies 

Dpto. Comunicación Elche C.F. 

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