El 27 de marzo de 1960, el Elche C.F. empataba a un gol en el estadio Insular de Las Palmas. Los hombres de Cesar Rodríguez ocupaban la décima posición en la tabla a tan solo dos puntos del Granada C.F., equipo que abría los puestos de descenso.

Al término del encuentro el equipo viajaba desde Las Palmas hasta León, porque César quería aclimatar a sus futbolistas al frío que se encontrarían siete días después en la capital navarra.

Todos los detalles eran importantes y el míster ilicitano los cuidaba al detalle.

El Elche C.F. fue superior al C.A. Osasuna, que llegaba al partido como equipo de Segunda División y con el único objetivo de vencer ante sus aficionados.

Los franjiverdes salían de inicio con García, Quirant, González Sanroman, Alcantarilla, Moll, Laguardia, Pahuet, Fuertes, César, Guerrero y Cayetano Ré.

Los rojillos, con Jesús Salvatierra en el banquillo, formaron con Baquero, Zubiaurre, Egaña, Cerdán, Recalde, Antonio, Sabino, Areta III, Esquisabel II y dos jovencísimos Félix Ruiz y Zoco, años más tarde auténticas estrellas del fútbol español.

César dispuso al equipo con un dibujo netamente ofensivo, ocupando él la posición de delantero. El equipo no contemplaba otro escenario que no fuese el de la victoria, evitando jugarse la temporada en las dos últimas jornadas ante Atlético de Madrid y Sevilla C.F.

La salida de los ilicitanos al partido fue arrolladora y a los ocho minutos el equipo ganaba 0-2 con goles de Cayetano Ré. El paraguayo igualaba con 12 tantos en la tabla de goleadores a Luis Suarez y Alfredo Di Stefano, codeándose con los mejores delanteros del fútbol español.

La reacción de C.A. Osasuna no se hizo esperar y Enrique Cerdán, a los catorce minutos, acortaba distancias en el marcador.

Pahuet, Antonio Fuertes, César y Dagoberto Moll, los futbolistas más veteranos del equipo sobre el terreno de juego, arengaban al resto de compañeros a seguir buscando el área rival.

Y a falta de siete minutos para el descanso, Fuertes conseguía el 1-3 que volvía a dar tranquilidad.

Tras el paso de los equipos por vestuarios, César retocó su posición en el terreno de juego y pasó a ocupar posiciones defensivas para reforzar la zaga. El equipo se parapetó atrás y cuando tuvo la posesión durmió el partido, ante un rival que corría detrás del balón diluyéndose con el paso de los minutos. El equipo se mostró firme y no volvió a pasar apuros.

Tras el pitido final, llegaban buenas noticias; el Granada C.F. caía derrotado en Los Cármenes ante el Real Madrid.

Los ilicitanos no solo conseguían su primera victoria a domicilio en la elite del fútbol español, sino que conseguían de forma matemática la permanencia en su debut en Primera División.

La imagen del partido fueron los abrazos, entre lágrimas, de los futbolistas del Elche C.F. sobre el césped de San Juan.

 

Antonio J. Pamies

Área de Historia del Elche C.F.

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